Lazos de sangre

Lazos de sangre

La noche no era diferente de las otras, era un tranquilo escenario, el viento era  pasivo, el cielo estaba repleto de del brillo de las estrellas y la irrealidad de la luna e incluso el camino era largo y muy frio; pasando a través de un laberinto compuesto por una extensa vegetación constituida de arbustos, árboles de todo tipo, incluso frutales, maleza y un sinnúmero de flores. Ahí, entre alguna de las tres partes del laberinto que esta dividido por tres grandes ríos de manera uniforme, solo se puede escuchar algo a la lejanía y a su vez se escucha tan cerca, ¿No lo percibes?, son tus pisadas, eso es lo único que escuchas y en cuanto a tu visibilidad, solo vez lo que logra iluminar tu  lámpara de aceite.

Continuas caminando, durante un tiempo parece que encuentras lo que buscas, en otros momentos parece que lo perdiste. Gritas, miras la luna, cierras los ojos por un momento en el que respiras y al abrirlos apagas la lámpara que traías contigo, al hacerlo nuevamente cierras los ojos y comienzas a caminar , aunque pareces guiado, parece que algo te esta jalando, te orienta para que no te pierdas. Seguirás con los ojos cerrados y siguiendo el camino que algo o alguien te estas marcando hasta que una luz comienza a golpear tus párpados, escuchas el correr del agua y como desemboca, abres los ojos y frente a ti veras lo que has estado buscando durante esa noche; un hermoso y gigantesco árbol justo en el centro del laberinto, en el cual desembocan e inexplicablemente a la vez fluyen las tres corrientes de agua, cada hoja del follaje parce brillar de un color distinto, además de cambiar su totalidad a voluntad, te acercaras al tronco hecho  de raíces, gruesas y otras delgadas, al hacerlo notaras que  en su centro hay una luz que da vida y color al resto del lugar; al acercarte demasiado unas rocas se elevan del suelo y giraran en torno al árbol para resguardarlo.

—Tranquilo— te dice una voz y tras eso sientes un tirón en tu espina dorsal que te lleva en  consecuencia al suelo alejándote del peligro que significaban las rocas. —Gracias por venir aquí — miras o todos lados buscando la fuente de esas palabras, y en ese momento vez a una sombra salir del árbol, es amorfa y en realidad parece una nube semejante a las que se presentan en las tormentas.—Sabias que pocos son los que logran escuchar nuestro llamado pequeño niño… —.

—Me lo imagino, pero ¿Porqué me han traído aquí?— preguntas sin quitar la mirada de aquella lúgubre sombra, para nada tiene ojos o alguna figura bien definida, sin embargo puedes sentir la timidez y la incomodidad de una mirada postrada sobre ti.

—La razón es simple, te hemos traído aquí para ayudarte, hay algo que es poco frecuente en ti, te mantiene perturbado, te roba el sueño durante las noches e incluso es tan fuerte que te hace divagar en momentos importantes, ¿No es así 030-616?— piensas un momento con la mirada en el suelo y acariciando tu antebrazo derecho mientras cruzas los brazos; —¿De verdad esto me mantiene tan perturbado? — pensaste, pero en ese momento aquella voz irrumpió en tus pensamientos regresándote a la realidad.

—Te hemos traído aquí para que nos complementes, sabemos que vienes de visitar otro árbol, de visitar un invernadero, uno en el cual fuiste testigo de como la carencia de hojas puede llegar a ser benéfico o incluso destructivo para una rama. La cuestión es que tu tienes una hoja que puede llegar a terminar la coraza de este árbol, eso es la razón de todo esto. — esa voz se asemeja mucho a la voz de una mujer, pero a la vez tiene rasgos similares al timbre característico de un hombre, quizá y solo quizá sea una voz y no precisamente tiene porque tener un género, solo debe de ser escuchada, sin preguntas o aun sin la necesidad de transmitir un mensaje coherente.

—Si, así es… — desabrochas la cadena que rodea tu cuello y de ella retiras la hoja que has usado como simbolismo desde el día que visitaste ese peculiar invernadero, —Tome una hoja de aquel árbol porque vi que se había desprendido del centro de las ramas mas altas, y en realidad no me explico el porque, no entiendo porque la tome antes de irme, o porque se desprendió de las múltiples ramas que se vinculaban con ella.

Es imposible completar un rompecabezas cuando una pieza falta, es difícil que algo funcione cuando una parte esta en mal funcionamiento y… es doloroso cuando alguien falta, es difícil decirte a ti mismo que debes de seguir adelante, seguir sin siquiera mirara atrás, tratando de olvidar que alguien se quedo en tu pasado y sin embargo suele alcanzarte en el futuro. Tengo que reconocer que yo no era consiente de esto, solo era un niño, llamémoslo ignorancia o ceguera, pero no veía que ahí estaba una parte de mi, no lo sabia hasta que visité el invernadero. Recuerdo que una figura desconocida y a su forma también muy familiar solía reflejarse en la puerta, recuerdo aquella silueta lejana, pero no sabría decir que es la lejanía, pues aun hay un conflicto en mi interior por esa pregunta; ¿Qué representa la verdadera lejanía?, ¿Será la carencia de presencia o simplemente la distancia metafórica entre dos almas?…—

—La segunda— respondió aquella singular voz, tras rodearte de los pies a la cabeza ascendiendo gradualmente y después agrego, —La segunda representa lo que realmente es en esencia la lejanía, porque podrían haber dos individuos que se preocupan mutuamente el uno del otro, quizá ambos le ruegan al cielo el bienestar del otro; en cambio si hay dos personas juntas y sus corazones están completamente alejados el uno del otro, podríamos concluir que entre ellos hay un barranco mucho más grande que la distancia, hablamos de la indiferencia. —

—Sí, recuerdo mi indiferencia…— le dices mientras miras fijamente el núcleo del árbol y las rocas que lo resguardan, tras unos segundos te levantas y te aproximas al árbol mientras continuas hablando, —Tengo el doloroso recuerdo de haberle dado su nombre a otras personas, personas que así como un día llegaron también se  marcharon dejando dolor y estragos en mi persona, algunos más leves que otros; me imagino que ella hizo lo mismo, sabíamos que existíamos, pero también reconocíamos la distancia. — en ese punto ya te encontrabas rozando la trayectoria de las rocas flotantes, estando a solo centímetros de ser golpeado por una de ellas y a centímetros de escapar de su alcance.

—Es curioso como todo se podría resumir a esto, a esta situación, ambos estando a un solo paso de conocerse y a la vez de alejarse aun mas; la respuesta siempre había estado sujeta a la opinión propia, pero en lo personal yo solía esperarla, pensaba que en algún momento la volvería a ver, además recuerdo tener enormes lagunas donde me olvidaba de eso, pero las cosas cambiaron al visitar el invernadero. Comencé a sentir la lejanía, ardía su indiferencia y lloraba ocasionalmente por no saber nada mas que lo que mi imaginación me pudiera ofrecer, siempre en mi contra, mi imaginación siempre solía ponerse en contra mía con recuerdos engañosos e historias por demás fraudulentas.

Desde el encuentro con ese árbol siento que la extraño, a pesar de nunca haber estado juntos; siento una carencia de atención, aun cuando nunca lo hubo, y además siento unos inexplicables deseos por buscarla, aun cuando había vivido mucho tiempo sin siquiera tener el impulso de recordar su nombre. Veo que en mi faltan piezas y ella es una de esas invaluables e irresponsables piezas, reconozco que ahora viviré con la esperanza de verla y seguirla viendo, ella es mi hermana y aun si la vida nos separar aun mas habría algo que sin importar la situaciones nos seguiría uniendo, no importa en donde estemos o lo mucho que intentemos cambiar nuestros nombres, porque hay lazos capaces de irrumpir en la distancia, lazos hechos de un material que incluso supera la dureza de los recuerdos, son lazos que ni la muerte es capaz de romper, son lazos…—

—Lazos de sangre… — pronuncia la sombra con la que has hablado interrumpiendo tu silencio, —Sí, lazos de sangre, es exactamente eso, un lazo del que es imposible escapar, y por ello no hay razón para retroceder o mirar atrás— das un paso tras otro y pasas la custodia de las rocas, sientes la brisa que provocan las rocas girando a tu alrededor, puedes sentir como esa brisa se intensifica golpeado tu espalda con frías ráfagas de viento.

—Dime, ¿De que árbol vienes?, ¿Cómo has comprendido esto?— Te pregunta la sombra mientras se dirige a ti, —Vengo de visitar muchos árboles, he buscado y recorrido muchos invernaderos, cientos de bosques y miles huertos; pero el árbol que me hizo cambiar y entender todo esto fue… —Rápidamente volteas hacia la sombra tomándola con una mano, miras como la sombra toma una forma fija por primera vez desde que llegaste e inmediatamente reconoces la silueta que esta replicando, es la silueta de tu cuerpo haciendo gestos y ademanes de asfixia, pues la parte por la cual sostienes la sombra es su cuello, o quizá y mas bien dicho, tu cuello, —El nuestro…— susurras para completar la oración, tras eso sostienes con firmeza la hoja que tomaste de tu ultima visita entre tus dedos y usándola como una cuchilla diste un tajo un tus venas.

—Sangre mía, que en cada uno de los tres corre, sangre en la cual está su legado y de el que no podemos huir, aun si mucho nos separa…— lames las yemas de tus dedos teñidos de sangre mientras cierras los ojos en un lento parpadeo, y al abrirlos continuas, —Esto nos une, en algo más que una idea, en algo más que un legado o una familia; esto nos une en alma, pues en el fondo y en nuestro alrededor llevamos un poco de los otros.—

Abres la mano y aquella sombra comienza a introducirse en tu herida, secando la sangre y regenerando tu piel, lo veras paciente e inexplicablemente sin asombro, al cerrar por completo la herida pasaras la hoja a tu mano derecha para disponer tu tiempo y tu conservación en buscar  el lugar al que pertenece dicha hoja. Mirarás y recorrerás con la mirada el perímetro del árbol, sin embargo no veras nada, —Quizá debería intentar subir.— pensaste y al intentar escalar el tronco sentirás como algo raza con tanta fuerza y velocidad en tu piel que incluso dejo marca de ello, al retírate un poco veras como una delgada raíz se levanta a tu costado, la veras por unos segundos y tras eso te arrodillaras para alcanzarla.

—Ahora entiendo porque no cualquiera puede acudir a tu llamado, no todas las personas están dispuestas a aceptar su pasado, no cualquiera podría entender la distancia y después quererla destruir, no todos tienen la discusión de buscar a las personas que hace mucho se fueron; me llamaron a mi, no por ser diferente, al contrario, estoy aquí por ser igual que ellos.— tomando la hoja con dos dedos harás que ella y la raíz entren en contacto, al hacerlo una se unirá a la otra y la raíz volverá a sumergirse en la tierra, dirigirás tu mirada al árbol y veras que una nueva raíz esta creciendo en el tronco elevándose hasta las hojas; tras eso hubo un momento de silencio en el que no se oía el movimiento de las hojas o el crujir de las ramas. Tu respiración se hace agitada y es lo único que escuchas durante unos minutos hasta que nuevamente el viento vuelve a soplar, —Quizá el árbol me necesitaba y esa es la razón del que este aquí.—sientes que la atmósfera cambia y miras que a través de los pasillos del laberinto corre una luz que se dirige hasta ti, te rodea mientras las raíces del árbol comienzan a iluminarse y retraerse hasta la parte trasera del árbol que se asemeja mucho a una espina dorsal; —¿Qué es eso?— susurras al ver que el núcleo del árbol paro de girar y muestra su interior, es una pequeña marioneta parecida a un muñeco articulado de modelaje, la tomaras e inmediatamente el núcleo volverá a girar y cerrar el tronco, darás la vuelta y comenzaras a caminar saliendo del rango de custodia de las rocas, te percatarse que en el suelo hay números grabados que ahora se encuentran iluminados 0-1-0-4-1-8, todos ellos se encuentras rodeando el árbol, lo observaras mientras pasas tus dedos por cada parte de la marioneta, llegas a las plantas de los pies y sientes un grado en el, levantaras los pies para poder observarlos y leerlos.

—“010-418”… un nombre, mi nuevo nombre…—dices mientras comienzas a recorrer los pasadizos del laberinto, el camino es diferente, hay luciérnagas por todos lados y las flores emiten una luz muy curiosa, sin embargo la atmósfera se siente confusa, esta fría, cálida, borrosa e irreal. Recorrerás el laberinto como si lo hubieras hecho, conoces cada camino, cada posibilidad y ahora por primera vez también conoces cada riesgo que hay en el; las estrellas cambiaron su color, la luna se había fragmentado dejando un menguante eterno y al salir del laberinto una familiar vos de recibió.

—Hola, ¿Ya estas listo?— pregunto aquella silueta en la entrada del laberinto.

—Sí…— Respondes mientras ambos caminan hacia el alba, no sabias nada, pero tu ultimo recuerdo era que tanto tu como la persona que va a tu lado ya no son los mismos, el invernadero te cambio a ti y el laberinto marco a ambos…

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