En la luz de aquel astro lejano

En la luz de aquel astro lejano

Ha llegado la noche, nuevamente es el final de otro de tus decadente e incluso desdichados días repletos de la monotonía de un horario estricto y nada flexible ante tus anhelos; pero al igual que todas noches, en la oscuridad de tu patio, en el silencio de una satisfacción vacía y poco creíble miras al cielo, recorres tu mirada por el hermoso paisaje que te puede otorgar la atmósfera que suavemente te  cobija; entonces la ves de nuevo, ahí esta, cierras los ojos mientras suspiras y abrirlos comienzas a hablar.

—¿Cómo decirlo?, ¿Cómo creerlo?, abecés trato de usar mi imaginación para verme a mi mismo desde otro ángulo, hago esto porque quiero saber como es que tu me ves, considero que ya es mucho el tiempo desde que te veo, o eso creo, en realidad el tiempo puede que no tenga importancia, pero a pesar del mucho o incluso poco tiempo  puedo decirte que  realmente no he conseguido interpretarte, apresar de las largas horas de observación que te dedico, sin mencionar las noches en vela que he pasado por ti, tu recuerdo, tu resplandor, y sobre todo esa incógnita que me mantiene siendo tuyo, una pregunta que invade mi corazón y mi mente…¿Qué eres?, es esa la siempre pregunta que me acosa desde el primer momento en que quise verte con más detenimiento. Entre mi revisión diaria del cielo te vi, y tengo que aceptar que por primera vez te mire a tí y solo a ti, deje de ver las demás luces en el cielo y me enfoque solo en tu resplandor, algo curioso pues durante mucho tiempo te había visto, pero hasta ahora es cuando te doy un mayor peso, una mayor relevancia; sin embargo aquella pregunta me atosiga. ¿Acaso eres una estrella?, quizá, pues tienes el tamaño como una de ellas, o, ¿Podrías ser una luna?... Después de todo, es posible que te encuentres tan lejos que tu figura y brillo se ven mucho más pequeños desde aquí, todo por la lejanía entre nosotros.

Dime, ¿Por qué me robas el sueño?, ¿Por qué me confundes?, siempre he escuchado que lo que fácil llega, fácil se va; entonces ¿Por qué no te has ido de mi mente?, ¿Por qué es tan difícil olvidarte? Así sea por unos segundos; ¡Me confundes!, ¡Me destruyes!, ¡Me atas!, e inexplicablemente… También y sobretodo me encantas. Pero eso no quita el hecho de que me confundes, se que no soy el único con esa enigmática duda, reconozco que en algún otro lugar tienes uno o incluso muchos mas hombres tratando de entender tu brillo, tratando de encontrarte, solo soy uno mas esperanzado e ilusionado en ser tuyo, pero  soy menos que muchos otros que te rodean; “¿Por qué creo esto?” podrías llegar a pensar, permite explicarte, pienso esto porque me imagino que jamás has escuchado que te diga “Te quiero”, no es que no lo sienta, pues en realidad únicamente te lo digo entre susurros silenciosos, en cambio hay muchos otros que te lo dicen al final de cada oración e incluso cada inhalación que dan lo hacen con el afán de poder gritar lo que sienten por ti; jamás me has escuchado cuando digo lo hermosa que eres ante mis ojos, pues lo digo de día para evitar que la noticia fuera acogida por tu conciencia, un poco estúpido ¿No es así?, lo veo estúpido por que a pesar de ser día los astros siguen en el cielo, la cuestión es que la noche se les otorgó para brillar y cubrir el cielo de majestuosidad del más hermoso velo nocturno, ese momento solo les pertenece a ciertos individuos como a los astros, la lluvia, la tormenta, a aquellos que sufren de depresión o despecho, a los amantes e inevitablemente la máxima unión entre la oscuridad de nuestros corazones y la luz derivada de la belleza de las estrellas, esto, todo esto es lo que me hace menos que los demás que pretenden caminar o arder a tu lado.—

—Dime, ¿Qué tiene ella de diferente?, no es que no me entusiasme la vaga idea de escuchare hablar con la palabra amor en tu boca; únicamente trato de decir que es la primera vez que te veo así desde hace un tiempo . — te dice una mujer que se encuentra reposando en una silla a tus espaldas. —Dime, ¿Qué es lo que te hace quererla de esa manera?.— Te pregunta mientras se hacerca a ti al mismo tiempo que el vigoroso soplo del viento nocturno moviendo el pelaje de su abrigo, un abrigo color mostaza, con botones dorados y bordes de pelaje bronce que marcaban el contorno de la pieza y daban un gran énfasis en la capucha del abrigo, la cual  con esa decoración se asemejaba mucho a una enorme y majestuosa melena; —Sin duda alguna las constelaciones no conocen otro atuendo que no sea el de su nombre.— pensaste, pues era evidente que ella parecía un León con ese extravagante vestuario, la miraste con felicidad y  tras eso la recibiste abrazándola .

—Mejor tu explícame la repentina e inoportuna llegada de la “Pequeña leona de pelaje dorado”. — Le dices en un tono sarcástico y juguetón, tras esas palabras ambos toma asiento.

—Te lo confieso una vez hayas respondido mis preguntas.— Te dirá con firmeza y con una pequeña sonrisa plasmada en sus labios mientras mira la luna.

—Acepto. ¿Qué tiene de diferente ella?, eso fue lo que preguntaste; hay quienes dicen que lo único que hay en las cosas es la manera en la que las vemos, el significado que nosotros les otorgamos, algo con lo que yo desgraciadamente estoy de acuerdo y por eso ella es tan especial, por que antes de su llegada no había alguien como ella. Una vez me dijeron que las estrellas más ocultas en el universo son las más buscadas y las más queridas, solo por la simpleza de no haber sido vistas entes; aquí es lo mismo porque yo nunca había pasado por esto, siempre me había enamorado de lo que conocía, de aquello que si estaba en mi vida, en mi alcance y en mi mundo, es lo que la hace diferente a las demás, a ella no la conozco, es irreal ante mi alma, me encanta y desgraciadamente me es inevitable sumergirme en la inconsciencia de no estar seguro de que es eso que tantas noches me ha arrebatado el sueño, yo también deseo saber que es eso que me enamora y atrae tanto a ella.

Aun que tenemos que ser realistas, ambos pertenecemos a dos realidades diferentes, ella vive entre la hermosura de la luz nocturna, yo soy un simple pagano que prefiere la noche por su ambiente nostálgico y lúgubre; esta tan lejos que incluso es irreconocible, pero para nada le quita esa inquietante belleza que se encuentra en la tranquilidad de su luz. Yo reconozco que para nada soy el mas apuesto entre la interminable fila de pretendientes que posee, tampoco el mas carismático, es suficiente con verme para comprobar que soy uno mas de los malditos, de aquellos que verán el amor en incontables ocasiones y aun así estarán condenados a regresar a los gélidos brazos de la única persona dispuesta a recibirnos porque así fuimos hechos y marcados para vivir más días en soledad que días derrochando amor por cada uno de los poros de nuestros cuerpos.

¿Cómo explicarle que la quiero?, ¿Cómo decirle que le escribo?, ¿De que manera podría confesarle que me ata y destruye?, no es fácil para mi decirle que el primer y el ultimo pensamiento de mi día es ella, atracción desembocada en ilusión, un bello dolor que solo reciente el alma mientras algo más se rompe en el silencio de la enorme fragilidad que poseen las ilusiones. Jamás lo desee, nunca lo imagine, solamente un día nos llegamos a cruzar después del tiempo y ahí me entere que nos entendíamos, así fuéramos una mala jugarreta del amor o un par de corazones latiendo al mismo ritmo y sin permitirse distanciarse del compás que ambos formaron para sí mismos.— Dices y tras eso bajas la mirada unís segundos para después mirar la luna y dejar escapar de tus labios una frase, “Discúlpame, Cariño ”.

—Hablas de ella como si fuera la única luz en el universo, la retratas en tus palabras como si ella fuera la culminación de la palabra belleza; sin embargo no te he escuchado decir que hayas realizado algún intento de hacerle saber todo esto que me has contado. Dime, ¿No piensas intentarlo?.— Su tono de voz es suave, compasivo y a su vez también repleto de emoción.

—Jamás lo intente porque hace tiempo me dijiste que la conociera, me aconsejaste que la encontrara, pero el día en el que tome mi alma y salí a buscarla se desató una tormenta, la niebla bajo dejándome sin poder avanzar y con el miedo de llegar a retroceder solo para toparme de nueva cuenta en brazos de la soledad, porque no se olvida ni el principio ni el final, desgraciadamente ese día era algo similar, un día en el que no sabia si las gotas en mi rostro eran lágrimas o solo lluvia, un día en el recordé que las cosas funcionan dando un corazón por otro, un día donde el camino fue tan largo como los lamentos de un anhelo jamás alcanzado. Pero era lógico, soy solo un desconocido ya sea aquí en la tierra o en la profundidad de los cielos, no soy rival, no soy un afortunados o amado; hay que abrir los ojos, soy un caído menor, un pagano, un maldito. Desde ese día las cosas ya no eran igual, era aún más débil mi ilusión de alguna oportunidad de surcar los cielos para encontrarme con ella, era mas asfixiante su silencio, es duro saber que pasamos de tenues susurros a desgarradores chillidos; siento que si llegara a desaparecer de su presencia no lo notaria o siquiera daría importancia a mi partida.—

Sientes como la atmósfera se hace mas densa y mas helada, susurros o quizá murmullos se escuchan a su alrededor, hasta que una voz irrumpe en la tensión del momento, una voz proveniente del techo de tu casa. —Entonces, ¿Por qué no te vas?, después de todo ella no te da importancia, vives pensando e inevitablemente tratando de creer lo contrario y sin embargo caes en la desdicha de ver la realidad de esta dañina situación.— solo vez una silueta poco iluminada por la luz derivada de la luna, pero te es posible reconocer esa voz, es una mujer a la cual conoces desee que eras muy pequeño, te miro con esos ojos que parecían resaltar en la oscuridad, como si de un cazador se tratara y en su mirada estuvieran grabadas las palabras “Eres mío”.

—Tu sabes mas que nadie que ya me he cansado de buscar a las personas, estoy harto de esperar en la lluvia, en los abrazadores lazos del sol o en el mismo ojo de la tormenta, siempre esperando con esperanzas repletas de irrealidad y dolor; no me voy porque no lo desee, al contrario, deseo desvanecerse de esta realidad tan perversa, el problema es que siempre vuelvo a regresar, aun si yo no quiera y con ella es igual, será igual; me iré por un tiempo y aun así regresare una y otra vez, hasta el momento en el que no la vuelva a encontrar, por ello les he dicho a ambas que ella me tiene atado, y en los grilletes que me mantienen preso esta escrito su nombre; solo por el hecho de quererla, por el hecho de haberme ilusionado por primera vez. — Le respondes y tras eso ella te sonríe con la mirada repleta de compasión, vera los techos de las demás casas y comenzará a abrirse paso a través de ellos hasta desaparecer entre las siluetas y sombras de las casas.

—¿Le...?— algo te interrumpe, es un pequeño llanto que se percibe a la lejanía, tan débil pero desgarrador al golpear tus oídos. —Y ahora ¿Qué piensas hacer?, pequeño maldito.— te pregunta tu amiga con una notable tristeza en su voz.

—Después de hoy no se si haya mucho más que hacer, pues ya le he dicho todo, mientras hablamos ella escucha y sin ofenderte, pero pienso que tu les has dicho algo de lo que hemos hablado antes, se que ella ha escuchado mi voz y no hay nadie mas a quien me haya referido que no sea ella, talvez así se detengan algunas cosas en mi vida, como el dolor de pensar que ella me escuchaba y no decía nada, esa sensación de sentirme ignorado, también espero que se agoten esas horas de sufrimiento durante la madrugada por insignificancia que yo sobre valoraba.

Yo creo que no le desearía esto a alguien, estar ilusionado es un dolor que abecés provocamos y abecés resentimos  en las heridas del alma; la ilusión es ese dolor de plagado de cosas sin sentido o sin relevancia que nosotros engrandecemos por el cariño y el dolor de la otra persona, que cada suspiro sea de ella y de ella sea tu alma… Que pena, jamás llegue a alcanzar la luna que buscaba, aunque quizá haya sido siempre una estrella, o únicamente esta tan lejos de mi que eso aparenta y en realidad es una hermosa luna, de eso nunca he estado seguro, pero si la llegas a encontrar no le preguntes si la amo, porque después de esto ya debería de saberlo y si es que ya lo sabe entonces esto solo será un recordatorio de mi devoción o quizá ilusión de espérala.—

—De acuerdo, ye voy a extrañar, pero sabes que siempre estaré aquí para ti; puedo aportar que estas piensas que la razón por la cual estamos reunidos tu y yo es ella, pero en realidad ti fui quien los unió…Hasta que nosotros volvamos a ser dibujados por el mismo autor de tiras cómicas .

—Yo también te extrañare y sabes que te estaré esperando a ti también, sabes que estamos aquí en consecuencia de ambos porque te quiero y aprecio demasiado que incluso perdería mucho por ti… Adiós y hasta que nuestras constelaciones se vuelvan a topar con la misma luz del cielo durante la noche.—

Y se sentó a esperar, como si el tiempo no fuera impedimento, como si la desesperación no existiera, se sentó y espero algo que posiblemente no llegara, pero con la esperanza de algún día conocer a aquel astro lejano no identificado o solo con la idea de algún día poder liberarse se las verdaderas ataduras de su espíritu, llorando y rogando al vuelo que algún día pueda volver a ser libre…

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