Cielo de una estrella marchita
Cielo De Una Estrella Marchita
Dos jóvenes se encontraban en la calma de la noche caminando por caminos diferentes, hasta que se toparon en una encrucijada…
—Es hermoso, ¿No es así? — menciona un joven a una apuesta mujer, quizá uno o dos años menor que el.
—Te refieres al cielo, ¿verdad ?— responde mientras observa el cielo repleto de estrellas y con la luna en el centro adornando aquella hermosa escena.
Sí, me refiero al cielo — responde el joven mientras avanza por la calle junto a aquella mujer. — Y si te dijera que nosotros venimos de las estrellas, ¿Qué responderías? Le dice con una voz interrogante pero a la vez seductora.
—Siendo sincera yo no creo en cosas así— le responde algo extrañada por su pregunta y además apartándose de el unos sentimientos más.
—Aunque no lo creas yo era una estrella , tenia a mi disposición uno de los mejores espacios para observar la tierra y a su gente, entre sus habitantes te encontré a ti y por eso te puedo decir que no es ninguna coincidencia que estemos aquí los dos; hace 3 años renuncie a la esencia de las estrellas y al legado de la vida prolongada —
—¿Y porque lo hiciste?, si realmente tenias tanto y además pudiste hacer vivido quizá hasta 1000 veces más que yo o incluso mucho más que eso.— le dijo la joven en respuesta a sus palabras.
—Yo quise renunciar a todo eso porque… pues… bueno, ¿Recuerdas como le decían a tu casa cuando eras pequeña ?— le pregunta el joven mientras saca una fotografía de si bolsillo y en dicha foto se podía apreciar la casa de la infancia de aquella mujer.
—¿Como es posible que tengas esto ?, todos los registros de aquella casa fueron quemados en el mismo incendio que acabo con ella — reacciona de manera exaltada y al tranquilizarse continua diciéndole, —sí, la recuerdo y sobre todo recuerdo el nombre que le habían dado los compañeros, le decían “la casa de estrella solitaria “ y era porque… —
—Era porque siempre había una estrella que en ocasiones se alcanzaba a ver postrada por encima de mi casa desde varios ángulos se seguía viendo encima de tu techo; pero un día en aquel incendio, la casa que era pertenencia de tu madre fue consumida por las llamas y al no tener otro lugar donde vivir terminaron por mudarse y jamás volver a ese lugar. Si, yo lo recuerdo y me imagino que tu también — dijo interrumpiendo a joven mujer.
—Tu eras la estrella…— señaló la mujer y después continuo, — ¿Pero entonces porque te fuiste?, en cuanto me mude jamás volví a ver aquella estrella con la que en secreto yo soñaba y presumía a mis amigas.
—Yo solía vigilaré y velar mucho por ti, pero por desgracia este tipo de comportamiento no les es lícito a ningún astro y por eso en el silencio del velo nocturno el sol mando una pequeña chispa a tu casa y de ahí se originó el incendio que termino con tu infancia… Y yo temiendo que la próxima vez los astros consiguieran su cometido de erradicar tu vida me aleje de ti para no ponerte en algún peligro, pero siempre estuve ahí para verte, para cuidarte e incluso lo hacia cuando sabia que terminaría desatando una tormenta por mis emociones—
—Y entonces ¿ como terminaste aquí?— pregunto la joven mientras se detenía y se sentaba en una banca en el centro de una alameda.
—Puedes creerme o no pero mi deber era cuidar de ti, por eso estaba presente en tu infancia pero me encariñe contigo y después me enamore de ti, por eso cambie mi legado y mi ser… porque quería estar contigo, porque te amo y ya no soportaba estar sin ti — dijo y se sentó al lado de la joven.
—Entonces sabes todo lo que ha pasado en mi vida, sabes de mis antiguas parejas y mis desilusiones— comento la joven.
—Si, y no era coincidencia que cada vez queda llorabas a causa de una ruptura o en sentimiento tan grande como en aquella ocasión de la muerte de tus padres o… —
—¿Qué es lo que quieres probar con todo esto? — dijo la mujer interrumpiéndolo.
— Trato de decirte que la lluvia que había cada día que sufrías era provocada por mi, era el dolor y llanto de una estrella, yo sufría junto contigo; me hería tu dolor, mientras tu llorabas por una desilusión, yo lloraba por ver como la persona que yo amaba desde hace mucho tiempo sufría; ¿Acaso no recuerdas la vez de la pérdida de tus padres?, recuerdas que paso tras ese asalto, ¿No es así ?; la lluvia, el imponente viento, esos estruendos enviados desde lo más profundo de las nubes, el color de tu cielo azul siendo consumido por la oscuridad de la noche y la tormenta, los violentos relámpagos que tu interpretaste como ira divina al ver como una de esos rayos sello la vida de aquel mísero mal viviente que te arranco a tus padres de tu lado; ese fui yo, ahí estaba y ahí estaré para ti porque estoy seguro que es lo que quiero, yo quiero estar contigo, darte mi tiempo, quiero preocuparte y volver a velar por tu bienestar, quiero defender tu sonrisa, tu alegría, tu amor, evitar tu dolor, llanto y sufrimiento. Se que has sufrido e incluso abecés me siento algo culpable, pero te puedo decir que de verdad te amo, te he visto desde que eras pequeña, desde que tus bellos ojos vieron este mundo por primera vez, te conozco como el cielo en el que yo fui concebido, he visto tu evolución y el desarrollo de tus facetas, desde la niña dulce e inocente, pasando por tu despertar en este mundo, viendo la niña que sonreía o jugaba de manera alegre, conocí a la adolescente alocada y depresiva que llegaste a ser y ahora veo la bella joven en la que te has convertido, además tengo que aceptar que en mi solo resuena la pregunta ¿En que se transformará después?, ¿Como será la mujer en la que convertirá ?...— pasa sus manos por su cintura para acercarse a ella, al estar cerca de sus labios ella baja la mirada y el en respuesta besa su frente con dulzura y delicadeza.
—Si aceptara estar contigo, ¿Qué pasaría?— dice y reposa su cabeza sobre el hombro de aquel hombre que jura ser o haber sido una estrella.
—Te haría feliz, yo no te dejaría, pues llevo enamorado de ti desde hace años; esta y otras promesas las podrás ver cada noche, están ahí, entre las estrellas que hoy iluminan nuestro entorno. Piénsalo así: mi mente es el espacio, cada estrella que en el encuentres es un pensamiento, cada sol es una sonrisa que me has dado, cada planeta que existe en el es un bonito recuerdo que de una forma u otra compartimos; y, entre tantas estrellas, galaxias, planetas y lunas, encontraras un “ te quiero “ , podrás ver un “te extraño” , sentirás tus brazos rodearte cuando mires con la dulzura de tus ojos la luna, sentirás tu corazón apagarse al paso de un eclipse, arderá tu corazón al ver la luna teñirse de rojo y al verla en su color celeste sentirás una paz y armonía que solo se puede comparar con la sensación del descanso eterno. Yo quiero lo mejor para ti, quiero verte feliz como lo fuiste en tu infancia, quiero secar tus lágrimas cuando llores, anhelo ver tu cuerpo envejecer junto al mío y antes de eso conocer cada partícula de el, besar cada milímetro de el, sueño con sentir tu alma, acariciar tu corazón, conocer desde tu parte más inocente hasta la más inquietante; pasando por tu cariño, tu lado insensible, tu parte rebelde, conociendo ese lado perverso que tienes, besando su lado filosófico, domar a tus demonios, conocer el ardor de ti piel al rozar la mía; quiero enamorarme y amar cada una de tus múltiples personalidades, te amo en esta y las futuras vidas donde te volveré a buscar para atar juntos, el pasado, presente y futuro yo seré tuyo, te esperare y se que te encontrare. Pero solo si tu aceptas…—respondió
—Adepto… — y con una mirada dulce, conmovida e incluso con lágrimas lo abrazo con firmeza, de la misma forma en la que un niño pequeño se aferra a su madre tras no haberla visto en días.
—De entre todas las estrellas que han caído a la tierra; puedo asegurar que me enamore de una de la las primeras lágrimas de la luna— con sus dedos alzo la mirada de esa joven y la beso con un amor que incluso era capaz de atenuar la una tormenta, hacer silenciar sus relámpagos, apagar la tristeza de su llanto e iluminar el cielo que se tiñe de negro para recibir a la desgracia.
Pasaron los años, y aquella joven creció, creció al lado de la estrella que la cuidaba, que la quería desde que era tan solo una niña y ahora el amor era mas latente que el brillo de las estrellas después de la tormenta, creo junto a su más grande amor , sin embargo lo hizo sola porque la estrella era incapaz de envejecer y por la diferencia entre un orígenes jamás pidieron procrear, algo que esa bella mujer jamás pudo asimilar; además el tiempo es cruel, es autónomo y poco interesado en los demás, por eso jamás se detuvo e incluso se cree que avanzo mas rápido para llegar al día en el que aquella estrella volvió a marchitarse. Llego el día que era imposible evitar ,pues la muerte solo tiene corazón para el dolor y para nada le fue inconveniente arrebatarle al amor de toda una vida.
—“No existe mayor dolor que enterrar a los que amas, no hay mayor despecho que amar durante toda una vida y quedarse sin amar a nadie mas, porque mi amor esta, estaba y estará en ella, de la misma forma en la que le prometí amarla en el pasado, presente y futuro, en cada una de sus vidas, en sus cientos de reencarnación , amanerado de ella estaré, la buscare hasta que mis años se consuman y de regreso el cielo que arroje a esta tierra, volviendo a abandonar el cielo que machote por mis acciones, recordando la desdicha de la soledad …Soledad; una vez una mujer me visito y me dijo :
Malditos los caídos que recibieron el don de amar, pero se les advirtió que al usarlo estaría condenados a llorar y sufrir... Malditos aquellos que pudiendo amar se les es prohibido hacerlo .
Jamás me sentí identificado porque aunque en ese tiempo ella no me amaba ahora se qué era mi destino estar a su lado, pero esa mujer tenía razón; estoy maldito, al paso de los años mi cuerpo no se marchita, pero lo hará mi corazón o mi mente al saber que tendré que enterrarla una y otra vez, pero la esperare y la veré de nuevo, así será, se que así será, me lo ha confirmado una estrella, aquella habita en el ocaso, aquella que se ve ahora mismo, entre el seguir de la luna y la caída del brillo solar. Te volveré a ver, te lo juro Kira.—
Esas fueron sus palabras en el funeral de su amor, su esposa, su amiga, su todo, simplemente fue desde la profundidad de su cuerpo, hasta lo mas elevado de sus su alma. Tras sus palabras la estrella abandono el cementerio y desde lejos contemplo la tumba de su esposa, una hermosa capilla de cúpula, colores magenta y purpura, con pilares romanos, una puerta de barandales negros y además en la pared sobre su tumba se encontraba la inscripción *El verdadero cielo de una estrella *. Aquel hombre también abandono la cuidad después de un tiempo, su fisonomía el permitía ser independiente de la comida, bebida e incluso del sueño, por esa razón salió y comenzó a recorrer cientos de lugares, miles de personas, recorrió el país en busca de paisajes, o al menos eso decía, pues haciéndose pasar por pintor, escritor o artista tubo acceso a miles de lugares donde el área era restringida; buscaba en lugar donde recordar a su esposa, buscaba un lugar donde pudiera volver a sentirla y al paso de los años comenzó a buscar a su esposa, el sabia que ella regresaría a esta tierra, para que el la encontrar y volvieran a estar juntos. Pero eso tardaría…
Aun, entre las grietas de esos peñascos, entre las ramas de sus arrecifes, en la cumbre de sus montañas o en medio de una enorme llanura, ahí entre la inmensa hierva; aun es posible ver aquella triste y desdichada figura, aquella figura que no le importo el brillo de su luz y sin embargo cambio su brillo por una vida al lado de su amada; pero lo que el no sabia era que sus años como estrella se pasaron a su vida en la tierra y ahora solo espera la reencarnación de su máximo ideal de amar, ahí está, continua esperando, permanece atravesando el mundo en busca de una sola cosa, esperando; En algún momento y en algún lugar del cielo durante la noche, volverás a ver, aquella estrella fugaz de hace años, aquella estrella cuya estadía fue tan corta, pero que en poco tiempo arranco gran parte del alma de aquella persona, solo necesitas buscarlo para encontrarte con el, lo veras en tantos lados pero es más posibles que lo encuentres en el filo de un barranco, lo podrás ver de rodillas y con sus ojos hacia el cielo, porque ahí estará, espera cumplir con su promesa, espera que aquella Aura magnífica lo retorne de regreso a la vida, pues solo hay un fulgor negro, y tras a él no corresponderle ese título, adoptó el nombre la estrella que era y del cielo que por desgracia marchito, sin darse cuenta al abandonarlo lo descuido y de ahí la razón de su dependencia, entre sus ropajes negros veras una esfera que lleva en el cuello, no es mas que la promesa de volverse a encontrar, aunque la espera sea larga, aunque el tiempo este a punto de detenerse o el día de acabarse como la primera qué se vieron cara a cara; pero el sabe que la vera y al encontrarla podrá sentir su espíritu, solo tendrá que despertar en ella sus memorias pasadas y pronunciar su nombre para que ella lo recuerde todo.
El tiempo fue lento, la espera muy larga, mas sin embargo bien recompensada al llegar el día en el que estando observando el cielo escucho pasos de tras suyo, al volver la mirada sintió como la estrellas intensificaron su brillo mostrando el rostro de una mujer, un rostro nada familiar al de su esposa, pero la esfera que llevaba en el cuello brillo al sentir el espíritu que se encontraba en su interior.
—Hola, estoy perdida y quería pedirte ayuda para regresar a mi ciudad — dijo la joven mirando con extrañeza e u seguridad al hombre frente a él pues las prendas negras y el hecho de que estuviera solo en un barranco le parecía inquietante.
—Es hermoso, ¿no es así? — dijo el hombre mientras miraba al cielo y se acercaba a aquella mujer .
—Me imagino que re refieres al cielo , y si, es hermoso — se acerca de igual forma a el y al estar frente a él pasa sus manos tras su cuello para desabrochar el collar y ponérselo en su cuello.
—Al fin te encontré Kira , sabes, tu y yo somos como la luna y el sol, destinados a separarse y volver a estar juntos pero por poco tiempo, el tiempo que vale la pena es el que pasé, paso y pasare contigo, por amor te volveré a esperar, así como es el ciclo de la vida y la muerte, el día y la noche, el florecer y el marchitar, te amo —
—Yo también te amo mi estrella, te cuidare así como lo hice, quitare tus pétalos marchitos para que recuperes tu brillo, el brillo de tu amor… —
Y así el ciclo comenzó de nuevo, una estrella destinada a brillar y apagarse dejando marchitar el cielo en el que creció, vivió y amo, un bello ciclo como esas historias sin un final, un ciclo que si le preguntaran a aquella estrella sin dudar respondería “ Si, yo repetiría esto una y otra vez, así marchite y así florezca una y otra vez …
Fin
Comentarios
Publicar un comentario